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Frontera Festival: Achuntarle a la segunda

Coescrito entre Nicolás Palma y Alex Kupinski.

Este año el Frontera Festival se realizó con más de algún inconveniente. Lo más importante, se realizaría a finales del 2016 -el 3 de diciembre para ser más exactos-, fecha que terminó siendo cancelada a un día del mismo festival y que obligó a hacer unos reajustes. Una de las diferencias más notorias fue que el tradicional recinto utilizado, Club Hípico, se cambió por el Estadio Bicentenario de La Florida, que a pesar de ser un estadio, pudo distribuir de muy buena manera al público y el sonido (aunque igual desde el piola show de Perotá Chingó se podía escuchar la zorra que tenía 2 Minutos).

La calidad técnica y sonora también acompañaron en casi todo el festival, además de una gama de artistas que iban desde Dënver hasta Attaque 77, lo que le daba una diversidad muy entretenida a esta edición del Frontera. Lamentablemente, también hubo muchas colas para utilizar los baños y para comprar comida, cosa que a uno lo hacía perder tiempo valioso -llenar una botella con agua, por ejemplo-. Las demoras en los shows también fueron un tema, mientras que en los escenarios principales (Pepsi y Escudo) no había mucho desfase horario, o al menos no uno que molestara tanto, el escenario Mistral terminó con casi media hora de atraso. Pero eso pasa a segundo plano, porque al final lo importante de Frontera, más que la “experiencia” es la música, así que acá van los Super Review Express de varias de las bandas nacionales que tocaron en Frontera, por los periodistas en terreno Nicolás Palma y Alex Kupinski. Fotos por Florencia Solís.

 

Kuervos del Sur
Por: Nicolás Palma

La banda curicana viene promocionando su segundo disco: El Vuelo del Pillán, el cual se ha ido ganando un espacio en la escena musical, a lo que le suman el claro legado que Los Jaivas y Violeta Parra han impregnado en la cultura de nuestro país.

Si bien se han presentado en otros festivales, su participación en Frontera no fue solo la gran responsabilidad de abrir el festival, sino también posicionar un show de alta calidad en lo instrumental, cosa que lograron. Esto sumado a la potente voz de Jaime Sepúlveda quien mostró una agradable conexión con el público que acompañó a la banda. Quienes no los conocían se llevaron la sorpresa de presenciar una banda que tiene mucho por entregar en estos espectáculos.

Cabe destacar la interpretación de Hasta poder respirar y Cenizas, sobre todo esta última canción que dio un potente cierre a su show. Esperamos verlos nuevamente en Frontera, esta vez en otro horario y con más duración. Un show como este siempre será bienvenido.

 

Villa Cariño

Por: Nicolás Palma

Amados por muchos y criticados por otros. De alguna forma Villa Cariño impactó masivamente en el público, el cual se rindió a sus pies al ser el número más concurrido del festival. Por dar un ejemplo, llenó la cancha hasta prácticamente el final.

Los mismos quienes dieron un gran espectáculo en Lollapalooza a nivel musical y en asistencia, lo repitieron en Frontera, presentando parte de su nuevo material, y haciendo cantar a los “villanos” con sus clásicos como Para dormir contigo otra vez, Freestyle y Política, amor y revolución. La reacción del público fue enérgica de principio a fin, y en lo musical no decepcionaron al interpretar los temas, donde la mezcla de los conjuntos instrumentales más las bases electrónicas, son producto del buen nivel técnico que logran en vivo. A pesar que la voz de Max Vivar no estuvo en su mejor momento (se le notó cansado, y no llegaba a terminar las frases), el resultado final fue una fiesta marcada por la energía que el grupo proyecta en cada presentación.

 

Chancho en Piedra

Por: Nicolás Palma

Al leer el nombre de esta banda, quienes revolucionaron los 90 con su funk desenfrenado, uno puede imaginarse a la inmensa y conocida comunidad marrana que le es fiel en sus shows, acompañados de sus juanitos saltando y cantando a más no poder. Esto fue exactamente lo que sucedió, la fiel fanaticada de los chancho no vaciló en corear los clásicos, saltar con los riffs y escuchar las canciones de su última producción Funkybarítico Hedónico Fantástico. Eso sí, se notó que el público no estaba tan enérgico al escuchar estas canciones, en comparación con himnos como Guachperry, El Impostor o Calentón con el respectivo homenaje a Devo. La mayoría de las canciones del último disco son para disfrutarlas de otra forma, otra muy distinta a la que nos tienen acostumbrados los chancho, cosa que está bastante bien y que los saca de la casilla en la que estamos acostumbrados a verlos; no todo es desenfreno. También se pudo estar un momento piola escuchándolos, tal como en Dejando libre el amor.

Así como en una religión, los feligreses escucharon atentamente a quienes predicaban su experiencia y música desde el púlpito del escenario Escudo. Fue un momento redondo que reafirma el matrimonio entre los chancho y la comunidad marrana.

 

Gepe

Por: Nicolás Palma

Al igual que Villa Cariño, es su segunda presentación consecutiva en el festival, y como tal, Gepe mostró lo que ya está acostumbrado a entregarnos: su habilidad en la batería, la compañía de sus bailarinas y la añoranza del público con canciones como Fruta y té. Esto se hizo bastante familiar ya que, al ser canciones de hace dos años, ya se han visto en otros festivales o presentaciones a gran escala -como el Gepe a la carta de 2016-, pero es lo de menos ya que siempre logra encender al público.

Usando la polera de Santiago Wanderers, y a la vez destacando a la producción por sacar adelante el festival, Gepe pudo una vez más motivar al público con sus canciones y cumplir con entregar un show calidad tanto en lo escénico como en lo musical. Ahora que está pronto a lanzar su nueva producción: Ciencia Exacta, debería tomar un breve receso del Frontera y esperar a 2019. Quizá esto sea una tortura para los habituales del festival que lo van a ver cada vez que puedan, pero le servirá para renovar energías y entregar lo que está por mostrar. Echar de menos hace bien para tener un muy buen regreso.

 


Gufi
Por: Alex Kupinski

En papel, Gufi parecía la solución parche en el festival. Días antes Tronic bajó su participación en Frontera y dejó un hoyo importante en el lineup. La gente de organización tomó la decisión más acertada y, al mismo tiempo, la más obvia: llamar a Gufi. La comparación no es gratuita, desde siempre Gufi y Tronic han estado emparentado por un sonido parecido y una carrera que inició más o menos en la misma época.

Entonces, al final Gufi llegó al festival a hacer lo que Tronic quería lograr pero no pudo: nostalgia. Ver a Gufi en el 2017 es como ver fotos antiguas de cuando éramos unos adolescentes, solo basta pensar que su primer disco salió hace 12 años y que las postales generacionales que entregan sus canciones ya no surten el mismo efecto. A pesar de todo, Gufi fue una aplanadora, que haciendo eco de la nostalgia logró prender a todo el público del escenario Mistral, incluso a los más pequeños que no consumían música cuando salió su primer disco.

Quizás el único punto criticable de la presentación fue la sobreactuación del bajista, que con sus caras y movimientos exagerados en el escenario, eran el contrapunto más notable de que no estábamos viendo a Gufi en el 2005 y que sus integrantes están más cerca de la crisis de la mediana edad, que de las historias que siguen cantando.

Alex Anwandter

Por: Alex Kupinski

Lo que Anwandter produce en la gente ya es sabido y más que probado. El escenario Mistral ya no daba abasto para tanta gente y el show aún no comenzaba. Si a eso se le suman los 20 minutos de retraso, lo que queda es un cantidad absurda de gente esperando para ver al ex líder de Teleradio, que al comenzar, se tiró con todo.

El show de Anwandter ya está probado en más de un festival y en escenarios de todo tipo. Uno ya sabe más o menos qué esperar y qué canciones tocará, por eso que se alejara casi por completo de su último disco Amiga (2016) fue una apuesta entretenida, ya que optó por los clásicos tanto de su ex banda Teleradio Donoso, como de su anterior proyecto Odisea y del otro disco que lleva su nombre: Rebeldes (2011).
Alex Anwandter está en su peak, y eso se nota en este tipo de presentaciones, donde no es el artista principal -en ese momento estaban tocando Los Cafres y aún faltaba Babasónicos, Attaque 77 y Los Amigos Invisibles-, ni está en la mejor ubicación -el escenario más pequeño-, pero aún así revienta todo y se convierte en uno de los puntos más altos del Frontera. Lo mejor es que todas estas flores ya no sorprenden, Anwandter podría haberse detenido de hacer discos en Rebeldes y aún así seguiría teniendo una enorme batería de hits marcados en el inconsciente colectivo. Piensen que hasta uno de los guardias que se ponen delante del público se acercó a preguntar si este era “un artista extranjero ¿cierto?”.
¿Cuántos pueden decir que gustan de él hasta los guardias de donde da sus conciertos?

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En resumen, creemos que esta versión fue hecha para ser la mejor hasta el momento: una buena selección de artistas, un recinto donde podías ver a todos desde donde quisieras, y una acústica que el Club Hípico podría envidiar -aunque sean lugares totalmente distintos-. Sin embargo, la organización quedó al debe con la basura y los baños, que si bien a los baños químicos se sumaban los de las tribunas, la necesidad llegó a un punto en donde las mujeres pasaban al baño de hombres porque estos estaban más desocupados. Además, dada la transversalidad del evento se podría pensar que contaban con más alternativas para quienes consumen comida vegetariana o vegana -a eso de las 22 hrs. solo quedaban empanadas de pino-. Aún así, son detalles que no mermaron lo musical: puntualidad aceptable en los escenarios principales y pocos acoples de sonido por parte de las bandas, más el buen ambiente del público que va a disfrutar de la música, y a no presumir de los outfits de moda -suponemos y esperamos-.

Finalmente, creemos que deben dar más espacio a nombres reconocidos de la escena musical que aún no han tenido la oportunidad de presentarse en Frontera, tales como Pedropiedra, (me llamo) Sebastian y Mon Laferte, siendo la última confirmada para la versión 2016, quien finalmente se bajó pero igual deberían invitar en 2018. Además, apostar cada vez más por la escena emergente es una deuda que deben saldar: Niños del cerro, Planeta No o Amarga Marga, tienen una alta calidad de presentaciones que, sin lugar a dudas pueden ser un gran aporte para el festival.

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