Estás en
Inicio > Actualidad > ¿Qué pasa en el Festival?

¿Qué pasa en el Festival?

por Paula Contreras

Llega febrero, y con ello se comienzan a acabar las vacaciones de muchos. A pesar de esto, dicho mes nos trae uno de los eventos mas “importantes” de nuestro país: el Festival de Viña del Mar. Es durante la última semana de febrero que la tele criolla exacerba todos sus males, convirtiéndose en un show aún más pobre de lo que es. Vemos en todos los matinales personajes que sólo aparecen para esta época –Di Mondo–, y tenemos cobertura total de lo que hacen éstos, los cuales generalmente sólo contribuyen a reforzar lo peor de nuestra TV, además de nuevamente soportar a Alex Hernández –conocido por sus actitudes machistas–, pero lo más emblemático de estos cinco días es el espectáculo para ver quien sale electa reina y rey de Viña.

Al prender la televisión a las 10 de la mañana, me encuentro con el drama: Betsy Camino y Pablo Vargas se pelearon. Lo que más me sorprende es que en todos los canales están dando la misma noticia, sólo que en TVN tienen a Pablo sentado dando su declaración y en Canal 13 están haciendo lo mejor posible para “salvar” la candidatura de sus postulantes: Betsy y Matías Vega. Me gustaría saber que esta pasando en esas reuniones de pauta donde se deben estar apuntando el uno al otro por los errores cometidos, y estoy más que segura que alguien debe estar extrañando a Pancho Saavedra junto a los chanchullos que éste hacia para ganarse a los periodistas – famosos esos asados y regalías que todos sabían pero al mismo tiempo callaban–.

¿Qué es lo peor de toda esta época festivalera? La misoginia y el machismo que se esconde detrás de esta pseudo fiesta “por y para la música”. Podría dar incontables ejemplos sobre lo que me parece mal de este festival ,pero a favor de entregar mi mensaje de forma sencilla y clara es que utilizaré los ejemplos más claros –siendo el reinado de viña uno de ellos–.

Lo que esta mal con buscar una reina y un rey de viña no es el acto en si mismo, sino cómo se hace. No me parece inocente ni normal el tener a mujeres y hombres bailando sobre una tarima para ver quien logra encender más a los periodistas. No encuentro de buen gusto ni sororo esas rivalidades bizarras que se generan durante estos cinco días sólo por coronar a una mujer y a un hombre, en donde las/os candidatas/os deben someterse a hacer actividades ridículas en pos de un cetro.

Vemos a estas personas siendo falsamente amables, tratando de boicotearse unas a las otras, armando dramas con dimes y diretes, sin darse cuenta que con aquello sólo han ido reforzando poco a poco actitudes nocivas y viciosas. Vemos a las mujeres que se postulan al reinado salir con ropa pensada para deslumbrar ante los periodistas hombres, porque sí, son ellos quienes votan, y si se han dado el tiempo de ver la tele,
pueden darse cuenta que son ellos quienes parecen buitres que se les salen los ojos por ver a un par de cabras  estupendas en donde –lamentablemente– estos “retos” han sido pensados por hombres –aló Alex Hernández– para hombres. A raíz de esto último puedo dar el ejemplo más claro: el piscinazo –incluso Kika Silva hizo uno de despedida–.

Tampoco olvidemos el lugar del generalísimo. Es aquella figura que vendría a ser el manager de la campaña que le dice: qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, dónde hacerlo, con quién hacerlo, por qué hacerlo, etc. Aquella mano derecha es quien no le importa mucho el trasfondo de lo que esta pasando, sino que acá se viene a ganar esa corona y anillo sea como sea. No le importa mucho saber que su posición es de privilegio porque éste no se somete a hacer el show, sino que controla el espectáculo. Así mismo pasa en otras vertientes del mismo festival. Recordemos la alfombra roja de este año y todo lo ocurrido con Julio César Rodríguez (JC) a quien se le llamó degenerado desde Twitter por mirar a las invitadas de forma poco profesional. Él salió dando un par de excusas pobres sobre la edición: la cámara, que aquí, que allá, pero al parecer no se da cuenta que las cosas que dijo también caían en machismos ¿o acaso culpará a la edición?

Es el actuar de personas como JC, los cuales demuestran mi punto. Vemos una serie de actitudes y competencias naturalizadas en donde al parecer el fin justifica los medios. Todos los años vemos los mismos sin sentidos en donde nadie dice nada porque el show debe continuar. Tampoco esta demás mencionar que mucho del silencio cómplice es a raíz de las facturas que dan estos cincos días. Con lo que acabo de mencionar no estoy descubriendo la pólvora, sino al revés, estoy diciendo algo extremadamente repetido pero que desde los canales no se han hecho cargo por el simple hecho de que esto es “pan y circo”.

Valoro la actitud de aquellas mujeres que durante la alfombra roja llegaron con una rosa blanca y ocuparon sus cinco segundos para hablar de los casos de femicidios y violencia hacia la mujer. Nos olvidamos de lo que pasa por un falso glamour que nunca hemos tenido, sino todo lo contrario: son cinco días de roterías incontables en donde sale lo peor de la tele criolla. Espero con profunda fe en mi corazón que muchas de las situaciones que mencioné cambien en un futuro, y que el espacio del Festival de Viña del Mar se vuelva un espacio musical consciente en donde se deje de vender y reforzar el patriarcado, el machismo y la heteronorma.

Loading Facebook Comments ...
Top
Ir a la barra de herramientas