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(Me Llamo) Sebastián: La Sombra | Reseña

Ya estaba causando expectación. El nuevo trabajo de (Me Llamo) Sebastián, que venía a suceder a su exitoso La Belleza (2015), estaba siendo promocionado en todos lados, sus singles de adelanto estaban dando que hablar y nos tenía expectantes ante lo que venía. Estábamos más que entregados a escuchar su mensaje, a oír su música y a poner atención a este regalo. La Sombra prometía. Y se quedó en las promesas.

Y es que claramente el potencial que tiene es mucho. Estamos hablando de un disco que líricamente recorre territorios más oscuros, y tiene momentos que son realmente desgarradores. “Hijos del Peligro”, ahora se convierte en una balada de piano donde Sebastián pone toda su alma, y donde la frase “no me imagino otra gema que le haga el peso al metal” suena como una herida brutal, un corte profundo, una bala directa al pecho (Oh vaya, lugares comunes, prometo evitarlos). “Que Nada nos Cambie” es casi un himno con una base bailable, potente para futuras presentaciones en vivo para descontrolar al público, mientras que “Edificios” es el punto más alto del disco, donde las percusiones marchantes dignas del primer Vampire Weekend acompañan acordes graves que crean una danza tenebrosa con letras crípticas que fácilmente está entre las mejores que ha hecho.

Pero todo ese potencial, toda esa fuerza, se ve manchada por dos cosas. Primero, la producción. Se los digo derechamente: EL DISCO SUENA HORRIBLE. No sé a quién culpar, si a los chicos de Tunacola que estuvieron a cargo luego de que Sebastián y Cristian Heyne decidieran terminar su asociación, o si al mismo Seba por esto, pero pareciera que todas las malditas perillas están en el máximo volumen, por lo que algunos instrumentos suenan saturadísimos. “Adolescentes” es casi inescuchable, si no fuera por la letra (y el hermoso sample de un Squirtle) sería menos que escuchable. “Mi Voluntad” es floja, y los sintetizadores chillones no ayudan en nada, además que la voz suena demasiado fuerte, tanto que veces los oídos duelen.

El segundo contra de este disco es lo disperso que se vuelve a la segunda mitad. Nada conecta bien. Pareciera que pusieron las canciones al azar y que sonaran como quisiesen. No es posible que después de un tema tan bello como “Los humanos” nos arrojen “Bajo este sol” y que esperemos que fluya de forma natural. Suenan como sacadas de dos discos distintos, y no estamos escuchando un greatest hits.

Con todos esos fallos, la promesa de La Sombra se quedó en: Una promesa. No cumple las expectativas. Suena como el disco debut de una banda amateur a la que podríamos perdonar por su contenido, pero este es el cuarto LP de (Me Llamo) Sebastián, donde ya ha aprendido y adquirido experiencias para crear algo con cohesión. La única sombra que veo es la de una producción que empañó a un talentoso cantante. Supongo que tendré que escuchar los temas en vivo para que suenen bien… ¿O pecamos de ingenuidad, amigos?

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