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Me duermo con pena y angustia

por Pablo Valdés

Hoy, 10 de Octubre del 2017, me duermo con pena y angustia

Sobre cuando se modificó el calendario de clasificatorias sudamericanas, debo decir que al ver a Brasil cómo el último partido a disputar, me causo una sensación extraña, de angustia, pero aquella
sensación tenía una respuesta muy clara: si se quería clasificar al mundial de Rusia 2017, era
imperante llegar clasificados en aquel partido. De ninguna forma se podía llegar a Brasil sin
abrochar previamente la clasificación, porque al frente está la mejor selección de la historia;
aquella que nos ha hecho pasar diversos tragos amargos, tanto a nivel de selecciones como de
clubes. Te juro que no podías disputar una clasificación, dependiendo de un buen resultado ante ellos.

La fecha anterior, ante Paraguay y Bolivia, debíamos sumar al menos 3 puntos para posicionarnos
en un buen lugar de cara la mundial. Pero, a la postre, no lograríamos sumar ninguno. Por esto, la situación se volvía dramática. Además de mostrar un déficit evidente en el juego y actitud por parte de la selección Chilena, nos complicábamos en la tabla. Pese a todo, me decidí engañar. Por muy ridículo que suene, pensé: Chile tiene que ganar ante Ecuador y sacar un buen resultado ante el temido Brasil. Y yo, en mi inocente pensamiento tuve la ilusión intacta hasta aquel maldito remate de Daniel Alves. Nunca antes pensé que esta generación podía quedar fuera de su tercera cita mundialista; no por
soberbia, y eso me gustaría dejarlo bastante claro -odio aquel tipo de personalidad-, sino porque
en estos 10 años de proceso iniciados por Marcelo Bielsa hubo un factor determinante: la
posibilidad de la ilusión, acompañada de un argumento futbolístico que nos posicionaba como un potencial verdugo a los históricos ganadores de siempre, Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros.
Como muy pocas veces los sueños de mi termocéfala cabeza se hacían realidad. Por lo que aquella
ilusión me daba espacio para pensar que Chile podía sacar un buen resultado en Sao Paulo, por lo
que la eliminación de hoy día 10/10/2017 lo registró como un golpe al ego, un golpe a la ilusión
constante de poder soñar en donde nos codeamos con los más grandes.

La selección Chilena de fútbol, al mando de Juan Antonio Pizzi en el proceso clasificatorio, tuvo
más desaciertos que virtudes. Evidenciamos un fracaso del cual no podemos negar. Chile tenía los
argumentos necesarios para disputar actualmente en cualquier competición; por esto, Pizzi no
puede seguir al mando de este nuevo proceso de la selección chilena. Sin embargo, soy un
agradecido de “Macanudo” por lo vivido en la Copa América Centenario y en la pasada Copa
Confederaciones, tanto como en el fracaso y en la gloria, el Argentino tuvo bastante responsabilidad en mi opinión, me es imperativo enunciarlo.

No se entiende como una selección que jugo tan bien al fútbol no sea parte de esta cita mundialista. Con jugadores de tanta calidad como Charles Aranguiz, Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Gary Medel, Eduardo Vargas, Pedro Pablo Hernández y Claudio Bravo, jugadores que de no pasar
nada extraño deberán ser los líderes en una nueva rueda clasificatoria. Pero tengo angustia y desconcierto con lo que pueda venir: jugadores tan importantes como Gonzalo Jara, Jorge
Valdivia, Jean Beausejour, Jhonny Herrera, Marcelo Diaz, Esteban Paredes, Mauricio Pinilla, entre
otros, posiblemente se jugaron hoy su última posibilidad de estar en un mundial, son jugadores
que posiblemente ya comienzan a ser parte de nuestra historia y ya no tanto del presente. Seres que se merecían una despedida con sudor y vodka, pero que el fútbol no se las quiso dar. Me da miedo pensar en que Chile deje de ser ese país protagonista de las clasificatorias sudamericanas, y convertirse en el otrora espectador de las selecciones más poderosas del continente.

Hoy se duerme intranquilo, hoy se duerme con pena.

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