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Servidores del éxito

Por Pablo Valdés

En las ultimas décadas del futbol chileno han surgidos fuertes cambios en la forma que se administran los clubes. Estos, luego de la promulgación de la ley 20.019, se han conformado en torno a las Sociedades Anónimas. Este fútbol mercado ha sido el escenario propicio para que diferentes empresarios ajenos al mismo logren posicionarse en las instituciones más importantes de nuestro balón pie y así iniciar una empresa en el deporte rey que gira en torno al lucro; lo cual genera la pérdida de identidad y valores de los propios equipos. Ellos se han expandido al resto de los clubes en forma de germen, lo cual ha traído una serie de malas prácticas que han repercutido fuertemente en la actividad, ya que su administración representa las lógicas más salvajes del mercado; es decir, los dueños de los clubes antepondrán solo el interés económico propio por sobre los procesos futbolísticos y sociales de cada club, siendo este el camino erróneo a la hora de pensar en mejorar la liga local y la misma administración de las instituciones, ya que al momento de trabajar solo habrá espacio para el éxito y no para el error. Esto se verá agudizado por los análisis gestados desde los medios de comunicación, los cuales son capaces de generar verdades por medio de sus informaciones, donde no dudaran un segundo en golpear y  menospreciar los procesos que no llegan al objetivo, generando así ambientes de constante tensión en la actividad.

Las Sociedades Anónimas han generado un ambiente nefasto para el desarrollo integral de los procesos futbolísticos en los clubes, ya que estos se evalúan principalmente por sus resultados y se dejan fuera del análisis una serie de aristas que condimentan a la actividad, dado que el éxito y la gloria deportiva es otorgada solo a los campeones de los torneos, y así se minimizan éxitos no tan notorios, como lo es formar un equipo con identidades y propuestas claras de juego o que un director técnico dé prioridad a jugadores de su cantera a la hora de conformar los planteles, y así podríamos enumerar un sinfín de situaciones similares que ellos no contemplan. Es decir, se menosprecian procesos por el solo hecho de no ser campeón y se les quita merito o importancia a quienes han gestado este tipo de cosas, y es más, muchas veces se les condena y se pide la salida anticipada de jugadores y por sobre todo de los técnicos por no conseguir los resultados esperados, porque actualmente solo hay espacio para los éxitos inmediatos y no para la construcción de procesos futbolísticos, no hay momentos para el error o la reformulación de un proceso, por lo que este tipo de sociedades no les tiembla la mano a la hora de romper contratos de manera anticipada y generar salidas abruptas, porque ellos solo buscan productividad a costa del club sin importar mucho el cómo. En definitiva, sino se gana no sirve, porque si no se gana el fajo de billetes no aumenta.

Otro de los factores que agudiza esta lógica del exitismo son, los anteriormente mencionados, medios de comunicación, estos son capaces de generar un festín a costa de los llamados “fracasos deportivos”. Sin ir más lejos en el clausura 2017, adjudicado por la Universidad de Chile, tuvo como gran protagonista durante muchos pasajes del torneo a Colo Colo, donde las primeras fechas se perfilaba como uno de los equipos candidatos al título, esto abalado por una identidad futbolística explotada por Pablo Guede en el cuadro popular. Pero, como es conocido, el nivel de juego de Colo Colo decayó sobre el final del campeonato y termino desperdiciando la oportunidad de ser campeón. Para los grandes medio un fracaso y la oportunidad de golpear al director técnico de diferentes formas como lo hace, el medio nacional La Tercera al publicar Colo colo: 13 reasons why en alusión a la popular serie de Netflix, donde se caricaturizan situaciones vividas en el torneo y se deforman elementos para condenar al equipo, así también se les desconoce todo lo bueno que pudo realizar el equipo en el torneo, como mantenerse por tanto tiempo en lo alto de la tabla o generar una rotación entre jugadores consolidados y elementos jóvenes. Está claro que lo de Colo Colo no es para aplaudirlo, porque no se logra el objetivo, en eso hay que ser claro, pero tampoco es correcto generar este tipo de críticas porque la intensión que esconde este tipo de mensajes es desmoronar y tensionar el ambiente de los equipos para generar noticia. Condenar el fracaso y minimizar otros logros obtenidos por el equipo es la forma de evaluación de los medios, esto surge de tal forma porque ellos analizan bajo los mismos parámetros que las S.A.; es decir, amantes y servidores del exitismo.

En definitiva, tanto las S.A.,  como los medios de comunicación han generado un ambiente nefasto para el desarrollo del futbol, esto se ve reflejado directamente en los rendimientos de los equipos y los jugadores, tener la responsabilidad de ganar semana a semana es una tortura constante de ellos, donde están expuestos a la constante critica de los medios más descarnados, los cuales una semana pueden tildarlos de héroe y a la siguiente de villanos. El proceso de las Sociedades Anónimas tiene que regirse por lógicas coherentes al proceso futbolístico y no a las del mercado y los medios de comunicación tienen que ser capaces de generar un critica que ayude al desarrollo del futbol y no deformar los análisis a costa de generar noticias sensacionalistas y pocos aterrizadas de la realidad, es decir, contemplar una gama de elementos a la hora de formular análisis futbolístico basado no solo en el ganar o perder.

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