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Ruidosas and proud. Un review de lo que fue Ruidosa Fest.

11:30 de la mañana y las puertas del Matucana 100 se abrieron para dar comienzo al  festival feminista latinoamericano Ruidosa Fest, organizado por la artista chilena Francisca Valenzuela. Esta instancia tuvo como foco promover, conectar y celebrar a mujeres en las industrias musicales y creativas. Durante todo el día y hasta pasadas las 23:30 hrs, más de 13 artistas en escena, paneles de conversación y rutinas stand up, dieron vida a un encuentro en donde las mujeres y sus creaciones fueron el centro.

El rap y el rock fueron estilos recurrentes durante el festival. Dania Neko, Dadalú y Mariel Mariel deslumbraron sobre ritmos urbanos. Desde el rock Chini and Technicians y Playa Gótica realizaron presentaciones interesantísimas. Por último, el pop estuvo presente en manos de Nicole, que presentó un show impresionante.

Feminismo en diálogo

Intercalando las presentaciones de artistas se realizaron dos paneles de conversación. El primero de ellos, moderado por Andrea Ocampo, llevaba por titulo “Desde la industria musical“, en el que se contó con la presencia de  Torta Golosa, Nicole, Mariana Montenegro (Dënver) y Pía Sotomayor. El debate fue interesante. Desde distintas ópticas se intentó expresar la experiencia de cada artista en torno a la música y los procesos biográficos que marcan la forma de vivir y hacer música siendo mujer. Si bien no se realizaron muchas preguntas por un tema de tiempo, las que se alcanzaron a hacer posibilitaron hablar de muchos temas, logrando que las panelistas mostraran su visión de mundo desde su rol como mujer-artista. Desde mi óptica de espectador, fue inseparable el discurso de clase de todas las ponentes. Por un lado, Pía Sotomayor y Mariana Montenegro, respondían desde sus experiencias biográficas relativamente acomodadas, en donde la música partió desde estímulos de su familia y amistades que ya tenían acceso a ella. Por otro lado -y subrayando su extracción de clase-, las Torta Golosa, narraron como sus experiencias vitales estuvieron marcadas por complicaciones económicas y abusos por parte de hombres. En este contexto, Andi y Osa Flaca (Torta Golosa), narraban que sus pasos para introducirse en la música solo fueron posibles desde y gracias al feminismo. Finalmente, y hacia la derecha del panel, se encontraba Nicole, quien sorpresivamente -bajo mi punto de vista- apareció con un relato sincero y familiar, en donde transparentaba como su entrada a la música surgió de forma casi fortuita gracias a un programa de televisión y como ella se inmiscuía en un mundo no solo de adultos, sino de hombres. Lo loable de su exposición fue que logró retratar episodios y sentidos comunes muy propios de la transición de los 80 a los 90.

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15: 15 y el ruido del escenario hizo apurar el termino del panel para dar inicio al show de una de las bandas emblemáticas de los 90/00: Mamma Soul. El Soul se hizo presente haciendo vibrar a muchos de los asistentes, si bien en escenario solo se encontraban dos de las integrantes originales, el show estuvo lleno de talento y buena música.
Dato anexo: Fue intenso ver a una de las integrantes embarazadas en la últimas con el doctor a las orillas del escenario, eso es pasión.

Chini and The Technicians sonó interesante, demostró su experiencia como banda y subsanó algunas dificultades técnicas que hacían que a ratos se perdiera un poco la voz de Chini -falla de sonido que al parecer fue transversal a muchos artistas-.  Algo ajeno al show pero igualmente valorable, fue que Chini and The Technicians, al igual que otros artistas luego de tocar, participaron en el festival como público escuchando a otras bandas y cantantes.

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A las 4 de la tarde ya era hora de comer algo. Las alternativas que se ofrecían, consistían en tres stands de comida que resultaron ser bastante precarios, según comentaron los asistentes: Uno de hamburguesas, otro de arepas y un stand de dulces. Por su lado, la cafetería del Matucana ofrecía repostería, siendo las donuts unas de las más cotizadas. Aquí hay que detenerse y criticar, ya que comparto las criticas que se han plasmado en redes sociales en el sentido de que la comida no dio abasto, produciendo una larga espera y muy poca variedad de productos para consumir.

En ese mismo momento mi acompañante, que volvía del baño, me contó que en el baño de mujeres una chica había increpado a una trans que había ingresado al baño, generando una discusión. “¿De que feminismo me están hablando?”, increpaba la asistente trans, atónita frente a la inconsecuencia de algunas asistentes.

Pero el evento se trataba de otra cosa, ¿o no?.

Volviendo al escenario, Dadalú fue la primera en montar una puesta en escena en el Ruidosa Fest. Una de las mujeres emblemáticas del rap nacional, salió con rollos artificiales en la cabeza y en el estómago haciendo mofa a la cultura que busca que la gente tape sus propios rollos. La artista fue intensa, intercaló canciones con un discurso feminista que por un lado recalcaban lo importante de que la lucha feminista siga escalando a mayores espacios sociales y por otro hacía la invitación a que los artistas sean autodidactas incluso en la creación de sus ritmos y bases. ¡Seca!

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Paulatinamente, el festival se llenaba más y más. Jani Dueñas con el resto de los integrantes de 31 minutos hicieron cantar a chicos y grandes.  Musicalmente nada que decir, sonaron bacán y deleitaron al público cantando con Francisca Feuerhake (Vieja Cuica), quien forma parte de la nueva producción musical de la banda de los títeres.

Cerca de las 5 de las tarde subió al escenario Nicole, quien en un show cargado de pop y carácter, deslumbró como estrella, demostrando que en sus casi 30 años en la música ha logrado elaborar su entrega y desplante, que mezcla energía y su ya característica sensibilidad pop. Durante 30 minutos, Nicole vistió el Ruidosa Fest de pop, y ella lo sabía.

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Colectivo Lemebel apareció con una performance que comenzó desde afuera del escenario, caminando entre la multitud el colectivo le otorgó calle y crítica al festival, bajando las luces, las guitarras y los bailes de las artistas para mostrar -de una forma poética- como las instituciones usan, moldean y violan cuerpos femeninos acorde al discurso de la chilenidad. La presentación fue fuerte y se notó en los rostros de asistentes, quienes no entendían y algunos de ellos simplemente se retiraban del lugar hacia otras zonas del festival.

Un elemento brillante en esta presentación, fue tener a una Virgen del Carmen -patrona de Chile- travestida animando un concurso de belleza para elegir a “la mejor mujer de Chile”. Luego de que las postulantes modelaran, una mujer que rendía pleitesia a una bandera de Estados unidos y una mujer disfrazada de Tomasa del Real que representaba la sumisión, entre otras, la ganadora fue una mujer de trenzas y morena, que cantaba el himno nacional. Finalmente, en la coronación de este concurso, pudimos ver en escenario una representación de como las instituciones personificadas en carabineros, el estado y la iglesia violaban a la ganadora. Durante la presentación hubo silencios, hubo caras de asombro, hubo asco, hubo impacto. Para mí, se trató de uno de los momentos más feministas del festival donde ya el tema central no estaba enfocado en el empoderamiento femenino desde el ser artista, sino desde presentaciones en donde se mostraba la crueldad y bestialidad de un sistema patriarcal. ¡Gigantes lxs chiquillxs del colectivo lemebel!33277907221_312e1983d2_k

Ya llegada la noche, Mariel Mariel fue la encargada de volver a activar los cuerpos, que se encontraron frente a una cátedra de como hacer un show de música urbana cargado de profesionalismo, baile, reggaetón y conciencia social. En compañía de Kinetika en los controles, dos bailarinas y su guitarrista, Mariel Mariel, intercaló hábiles rimas con geniales pasos de baile, reafirmando en el escenario que se encuentra decidida a ser una de las mujeres estrella de la música urbana latinoamericana. Por su lado, el espectáculo de Natalia Valdebenito vino a ser el de cierre del festival para muchos, ya que después de su brillante presentación -donde si bien repitió algunos de los chistes que dijo en Viña-, supo mostrar una fotografía de la realidad chilena y parte de su nuevo trabajo humorístico. Después de la presentación de Natalia, se veía venir duro lo que le tocaría a Playa Gótica: motivar y convencer a los asistentes de no retirarse, lo cual desde mi opinión se logró con un sonido ruidoso, potente y musicalmente bien logrado.

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Finalmente, Tomasa del Real y MKRNI fueron los encargados de cerrar el espectáculo musical. MKRNI realizó un show discreto y por su lado -frente a un público fiel-, la reggaetonera iquiqueña, tendió a abusar del playback cantando bastante poco durante los 25 minutos que duró su show. Pudo haber hecho un mejor show pero parece que no le importaba, pues Tomasa del real fue a hacer lo que quiso al Ruidosa Fest.

A pesar de los inconvenientes en el plano de los stands de comida y algunos detalles en el sonido de las presentaciones, el Ruidosa fest fue un espectáculo interesante que permitió observar el nivel de las artistas nacionales, como así también conversar sobre un tema que ha entrado al debate público: el feminismo. El que de alguna forma no es único, como dijo Andi de Torta Golosa en el panel 1: “existen feminismos según cada mujer y cada territorio, porque el patriarcado no funciona igual en todas partes y las resistencias a el varían por cada territorio.”

Pero este debate esta comenzando y queda mucho. El evento de Fran Valenzuela cumplió su objetivo de visibilizar y promover nuevos discursos desde la mujer. Sin duda Ruidosas and proud.

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